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El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Santa Cruz, a cargo del juez Mario Gabriel Reynaldi, condenó a dos hermanos por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización en Río Gallegos. El proceso se resolvió mediante un juicio abreviado, luego de que A. Candia, de 21 años, reconociera su participación en la actividad. Su hermano L. Candia, de 20, recibió una pena en suspenso.

Una investigación iniciada por una denuncia

La causa comenzó en agosto de 2024 a partir de una denuncia anónima que advertía sobre la venta de drogas en una vivienda de calle Manuel Belgrano al 500.

A partir de esa información, efectivos de la División Narcocriminalidad de Río Gallegos realizaron tareas de vigilancia y detectaron un movimiento frecuente de personas en el domicilio. También establecieron que se utilizaba un Volkswagen Polo para realizar entregas de estupefacientes.

Otra de las principales pruebas surgió de la intervención del teléfono de A. Candia. El análisis de las comunicaciones realizado por Gendarmería permitió detectar conversaciones con compradores que realizaban pedidos de cocaína y coordinaban entregas.

Más de un kilo de cocaína

El 24 de octubre de 2025 se realizaron allanamientos en la vivienda y en vehículos vinculados a los investigados.

En el domicilio fueron secuestrados casi $400.000, marihuana, un cuchillo con restos de polvo blanco, 33 recortes de nylon y dos balanzas de precisión.

El principal hallazgo se produjo en el Polo, donde los investigadores encontraron debajo del asiento del acompañante un paquete con 1.012,25 gramos de cocaína y 32,23 gramos de cannabis sativa. Según las pericias, la cantidad de cocaína podía ser fraccionada en más de 9.300 dosis.

Las condenas

Durante el proceso, A. Candia asumió la responsabilidad por la comercialización e intentó desvincular a su hermano. L. Candia sostuvo que desconocía la actividad y que los viajes que realizaba junto a él eran recreativos.

Tras analizar las pruebas, el Tribunal determinó que A. Candia tuvo el rol principal en la comercialización, mientras que su hermano tuvo una participación secundaria.

Por ese motivo, A. Candia recibió cuatro años de prisión efectiva, mientras que L. Candia fue condenado a dos años de prisión en suspenso, con reglas de conducta y presentaciones periódicas. Además, se dispuso el decomiso del vehículo utilizado para las entregas y la destrucción de los estupefacientes secuestrados.

Autor: Javiera Nasser