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El Gobierno de Javier Milei prepara nuevas medidas contra las empresas vinculadas con la explotación de recursos naturales en las Islas Malvinas, luego del anuncio realizado por el Presidente durante la cadena nacional. Sin embargo, la estrategia oficial abrió un dilema: algunas de las compañías relacionadas con los proyectos petroleros en las Islas también mantienen negocios o participan de obras energéticas en la Argentina, especialmente en Vaca Muerta.

La decisión comenzó a tomar forma durante una reunión de Gabinete, luego de que el canciller Pablo Quirno planteara la necesidad de definir una estrategia frente a las recientes declaraciones de Donald Trump sobre la posición de Estados Unidos en la disputa por Malvinas. En ese contexto, Milei resolvió avanzar con un mensaje presidencial que combinó el reclamo de soberanía con una agenda económica y diplomática más amplia.

Durante la cadena nacional, el mandatario convocó además a la dirigencia política a dejar de lado las diferencias y mantener un frente común en torno a la cuestión Malvinas. “Hay causas que están por encima de cualquier diferencia política. Malvinas es una de ellas”, sostuvo.

El foco sobre el petróleo en Malvinas

Uno de los principales objetivos de la Casa Rosada es frenar el avance del proyecto Sea Lion, un yacimiento ubicado en la Cuenca Norte de Malvinas, a unos 220 kilómetros de las Islas. El proyecto es operado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, empresas que buscan avanzar desde la etapa de exploración hacia la explotación comercial.

Según la planificación de las compañías, la producción podría comenzar en 2028. Para la Argentina, las licencias otorgadas por las autoridades de las Islas carecen de validez y constituyen una explotación ilegítima de recursos naturales en un territorio cuya soberanía reclama el país.

En este sentido, el Gobierno anunció que aplicará herramientas previstas en leyes sancionadas durante el kirchnerismo y que impulsará además un proyecto legislativo para ampliar las sanciones. La iniciativa alcanzaría no solo a las empresas que exploten hidrocarburos, sino también a sus directivos y a quienes colaboren con la cadena de producción.

El dilema con Vaca Muerta

La estrategia oficial enfrenta ahora un problema concreto: unas 70 empresas estarían vinculadas de distintas maneras con Sea Lion y ocho de ellas tendrían además relaciones comerciales con proyectos petroleros argentinos.

Una de las compañías involucradas es de origen noruego y recientemente participó con la provisión de un componente para el proyecto VMOS (Vaca Muerta Oil Sur), una de las principales obras de infraestructura destinadas a transportar y exportar petróleo desde la Cuenca Neuquina hacia la costa atlántica de Río Negro.

El proyecto representa una inversión cercana a los USD 3.000 millones y cuenta con la participación de YPF junto con distintas compañías energéticas. Ante este escenario, el Gobierno analiza cómo impedir que las empresas vinculadas a la explotación petrolera en Malvinas continúen participando de negocios estratégicos en la Argentina sin afectar proyectos considerados clave para el desarrollo de Vaca Muerta.

Según la estrategia que evalúa Cancillería, algunas empresas podrían recibir la advertencia de que, si mantienen su participación en Sea Lion, quedarán impedidas de vender productos o servicios a proyectos argentinos.

## Una ofensiva que busca respaldo político

La decisión también tiene una dimensión política. La cuestión Malvinas es uno de los temas que mayor capacidad tiene para generar consenso entre distintos sectores de la sociedad y el Gobierno busca convertir ese reclamo en un eje de unidad nacional.

Además, Milei encontró en la situación una oportunidad para recuperar protagonismo en la agenda pública después de una semana atravesada por distintos conflictos políticos. La cadena nacional permitió instalar nuevamente al Presidente en el centro de la conversación pública y, al mismo tiempo, presentar una postura más contundente sobre la soberanía argentina.

Por otra parte, el Gobierno deberá enfrentar ahora el debate en el Congreso sobre las nuevas sanciones y determinar hasta dónde está dispuesto a avanzar con las empresas que mantienen vínculos simultáneos con proyectos en Malvinas y en territorio argentino.

La estrategia oficial combina así soberanía, política exterior y energía, pero también plantea un desafío económico: aplicar sanciones contra compañías vinculadas a la explotación petrolera en las Islas sin perjudicar el desarrollo de proyectos estratégicos para Vaca Muerta.
 

Autor: Javiera Nasser