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Brasil tendrá segunda vuelta electoral. Flávio Bolsonaro se impuso en la primera ronda de las elecciones presidenciales con el 47,06% de los votos, mientras que el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, alcanzó el 45,13%, según los resultados difundidos con el 99,87% de las mesas escrutadas.

La diferencia entre ambos terminó siendo inferior a los dos puntos porcentuales, equivalente a aproximadamente 2,5 millones de votos. De esta manera, ninguno consiguió superar el umbral necesario para quedarse con la Presidencia en primera vuelta y la definición se trasladará al 25 de octubre, cuando los brasileños regresarán a las urnas.

El resultado significó una sorpresa respecto de las encuestas previas, que ubicaban a Bolsonaro ligeramente por debajo de Lula. Durante las primeras horas del escrutinio, incluso, el candidato del Partido Liberal llegó a mantener una ventaja cercana a los siete puntos, aunque la distancia comenzó a reducirse a medida que avanzó el conteo.

El mapa electoral también reflejó una fuerte división territorial. Bolsonaro se impuso en 15 estados, incluido el Distrito Federal, mientras que Lula ganó en 12. El actual presidente volvió a mostrar fortaleza principalmente en el nordeste del país, mientras que el bolsonarismo consiguió resultados importantes en zonas del centro y sur.

Uno de los resultados más contundentes se produjo en San Pablo, el distrito con mayor peso electoral de Brasil. Allí, el gobernador Tarcísio de Freitas obtuvo una amplia victoria frente a Fernando Haddad, exministro de Lula, consolidando el desempeño de la derecha en uno de los territorios decisivos de la elección.

Con la mirada puesta en el balotaje, uno de los factores centrales será el nivel de participación. De los 158,7 millones de brasileños habilitados para votar, concurrieron a las urnas cerca de 125 millones, mientras que la abstención rondó el 20%. Ese sector del electorado aparece ahora como uno de los principales objetivos de ambas campañas.

Tras conocerse los resultados, Lula reconoció que esperaba imponerse en primera vuelta y anticipó que comenzará una nueva etapa de campaña. El mandatario buscará reducir la diferencia y movilizar especialmente a quienes no participaron de los comicios.

Así, Brasil ingresa en tres semanas decisivas de campaña. El próximo 25 de octubre, Bolsonaro y Lula volverán a enfrentarse en las urnas para definir quién conducirá el país a partir de enero de 2027.

Autor: Javiera Nasser